Normalmente, y en las culturas latinas quizás es más común, que las madres sean las responsables de criar a los hijos mientras papá sale a trabajar. O en los casos donde no existe un papá presente, las madres suelen ser quienes se quedan con la custodia de los hijos.

Sin duda cada uno de nosotros tuvimos una experiencia de crianza muy diferente. Quizás nuestra madre fue quien nos crió mientras papá salía a trabajar de sol a sol y ni siquiera lo veíamos durante el día. O quizás muchos se criaron sin un padre a lado, o una madre o ambos.

Ante esto, y bajo mi experiencia tanto de hijo como futuro padre, venía con una idea muy marcada de que no me gustaría replicar en mi hijo la historia/relación que tuve con mi padre.

Y aunque a muchos hombres se nos pasa por la cabeza en algún momento de nuestras vidas el famoso ¨no voy a ser como mi papá con mis hijos” se requiere de mucha paz mental, salud emocional y sobre todo fuerzas para lograrlo. Lo digo, porque naturalmente tendemos a replicar muchos de los patrones que vivimos en nuestra infancia o adolescencia porque fuimos criados bajo esos parámetros. A veces los replicamos consciente pero mal mayoría inconscientemente.

Entonces con este contexto, cuando descubrí que sería padre me dispuse a prepararme tanto mental como emocionalmente para lograr mi objetivo: darle a mi hijo todo lo que yo no pude tener. Y no hablo de cosas materiales, sino poder ser para él y estar para él.

Esta parte es una de las más emocionantes en mi vida ya que para muchos padres es muy fácil cumplir con apoyar a mamá en casa los fines de semana, o pasar la pensión de alimentos o incluso desaparecer de la vida de sus hijos. Pero lo realmente duro es trabajar en uno mismo para ser un ejemplo de vida para tu hijo. Con tus errores y falencias, con tus malas decisiones y lecciones no aprendidas pero sobre todo con todo el amor puro e incondicional que un padre puede transmitir a sus hijos.

Y ahí fue cuando me prometí a mí mismo que sería el mejor hombre y padre que pueda ser. Que trabajaría en mis conflictos personales, en mis trastornos alimenticios, en mis pasados nos resueltos, mi ansiedad, mis ganas de fumar, entre otros aspectos. Y todo para lograr ser una mejor versión de mí y ser un buen padre. A la final, era lo mínimo que podía hacer por mi hijo.

A la larga, un hijo no debe cargar con las culpas de los padres y mucho menos de historias y vidas pasadas.

Creanme, ser el ejemplo de una persona que siempre regresará a ver tus pasos y tus acciones es la sensación más real que existe en la vida. Es el amor puro traducido en una mirada de orgullo, en un abrazo de contención o en una palabra de aliento. Por nada del mundo me lo iba a perder. Por nada en el mundo podría vivir con la idea de tener un hijo y no verlo, no saber de él, no hacerlo dormir, no estar en sus primeros pasos, su primer día en la escuela o su primera ida al hospital.

Si eres un padre o vas a serlo pronto, espero que este, ó todos ó alguno de mis posts puedan tocar alguna pequeña fibra dentro de tí y proponerte ser mas cercano a tu hijo/a. Realmente no importan las condiciones en las que tu relación con su madre se desarrollen. El siempre será tu hijo y tú siempre su padre.

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